viernes 3 de julio de 2009
Antelación del amor - Jorge Luis Borges
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.
A falta de tiempo e inspiración, voy a adornar el blog con algunas obras de autores favoritos, palabras por supuesto harto más autorizadas que las mías. Comienzo (no puede ser de otra manera) con el genio de Borges. Enjoy.
domingo 28 de junio de 2009
Sueño
Atormentados en las noches en que el vino sabía a
bosque y la lujuria embriagaba más que el alcohol infinito.
Allí vimos partirse el mundo en dos,
allí sangramos las heridas profundas del desengaño
y fluyó como un río inmenso nuestro espíritu cansado,
ermitaño viajante entre nubes de polvo y pesados
escalones del pasado y futuro.
Allí donde las paredes se estrechan y donde avanzar
no es más que acercarse a un final, que es el principio
de una nueva carrera sin destino y sin guías, sin
precipicios ni desteñidas sábanas con las que abrigarse
en la caída libre hacia la nada.
Allí donde mi cuerpo se desdoblaba en el mío y en el tuyo
y tu sangre vertía como un manantial tranquilo
de colores vivos y amenazantes, los susurros
adornaban el silencio que cortaba la respiración.
Un beso nos devolvió al suelo húmedo de la desesperación.
Arranqué tus vestidos y parte de tu piel se incineró en mis dedos,
tus uñas robaron mi carne y se internaron en mi interior,
como heridas punzantes de vidas pasadas, como dolor que ha venido
a recordarme de la realidad que nos sepulta, como un arma para
detener el constante balbuceo de las almas que no nos amparan.
Despunta el sol y la noche huye sin hacer ruido, temerosa dejando
nuestros cuerpos sumergidos en su oscuridad, perdidos en otro sueño
intenso, que sueña no despertar y despierta para volver a soñarlo.
domingo 3 de mayo de 2009
Otoño
se encuentran con el día y lo saludan con
la parsimonia y la sonrisa de quién recién
despierta.
Afuera un sol austero ilumina
las veredas que las hojas caídas (que son las
mismas que aún se mantienen, las que vendrán
cuando las copas esté otra vez cubiertas).
Las hojas cubren irregularmente las veredas,
en lucha insistente con las escobas que por las
tardes intentan erradicarlas, como si de un
extraño mal se tratara.
Este sol austero amalgama mañanas y tardes,
las vuelve casi una misma cosa, sin ese punto
furioso que en verano arde en medio de estas.
El río, a unos metros, conserva su manera tranquila,
invitandome. Quisiera ya flotar en él, boca arriba,
hacia el sur, sin hacer nada más que observar el
cielo, infinita bóveda celeste o ininterrumpida
pared que vemos y que está hecha de nada.
Ir lentamente, perderme en su humedad y que por
dentro mi alma abandone su rincón olvidado, se quite
las ropas y eche a volar despacio, como un susurro,
inerte en la brisa que me acaricia el rostro.
No hay más que hacer en este abril, que es un mes
y es la palabra más hermosa.
El tiempo ya se ha perdido, y solo nos queda vivir.
El mundo gira extraño hoy.
domingo 15 de marzo de 2009
Cerrojos
Si pudiera sangrar en tus labios
dejar el control a un lado, lanzar
un último grito de dolor y morir
entre los colores de tu mente
tal vez seré un tibio resabio
del mundo que construí y vi romperse
quizá nada en las calles me recuerde
que solo soy cenizas y solo vi noches
que jamás han de amanecer.
Abrí los ojos ante el día
que me dijo poco más de las palabras
de siempre, y la luz titubeante
cegó la oscuridad de mi habitación
negué en repentino estupor
que hubiera muerto mi ser antes
que las flores de tu voz fueran mías
que las pudiera abrazar en instantes
que las quisiera pronunciar en silencio
que las fulminara mi grito distante,
y las pudiera empeñar en el viento
y así por fin regalarme descanso
aún así las camino descalzo,
sinuoso camino, de oscura fe y arte
en la que la nube de nuestros lamentos
quisiera ser agónica simetría,
sometida en pasadizos de miedo
que no dan descanso a latidos
que urgen por pausas y paz,
que exhalan cada vez que cierro
las puertas del mundo a tus ojos
suspiros de angustia y pesares
que anidan en lúgubres lugares
con fríos y fatales cerrojos.
miércoles 4 de febrero de 2009
Aclaración
martes 3 de febrero de 2009
Reminiscencia
pero es falaz su hermandad, sin raíz, sin motivos
Cierto es que uno habita al otro y lo mantiene
incorruptible pero cuando solo es mudo el recuerdo
y no está recubierto del vacío atemporal del olvido
las entrañas labran dolores que nos devuelven al espacio
con las manos delirantes y los ojos lastimados
como un cuervo y como un angel esta reminiscencia
ha venido, me ha arrancado del silencio con la
suavidad del sonido y con la intensidad de una imagen,
blanco y negro, un error del destino te trae otra vez
a los suburbios de esta mente intranquila.
Yo que quise en noches largas mantener tu cuerpo en blanco,
despistar a los fantasmas que acechan mi despertar fallido,
detener el tiempo iluso, o perderlo en el camino
para verte desvanecer en senderos desconocidos.
Yo que quise ser un arbol, una flor o un río
que solo fuera naturaleza y no se confundiera con mis latidos
ese reloj que palpita tus segundos y los míos y los vuelve
casi simétricos, casi abrazados en una furiosa guerra
de recuerdos y de músicas que nos confundieron.
Yo solo quiero que mañana amanezca otra vez el frío
y mi voz ya no quiera rozar tus palabras, tu nombre o tu
edad o tus miedos, solo quiero que sea día y que vuelvas
a dejarme aquí entre todas estas cosas que me habitan en mi hastío.
viernes 2 de enero de 2009
Lugar
a nosotros, los pasivos. Termina por robarnos las fuerzas
y fundirlas en su maquinaria pesada y acabamos siendo simples ornamentos.
Quisiera perderme antes en algún otro lugar. En algún etereo
lugar donde haya luz y donde haya música. Y donde nadie quiera
nada de nadie. Solo el amor. Tal vez alguna mirada cálida. Y la mano
para caminar por el pasto.
jueves 25 de diciembre de 2008
n° x
ese que no nos dejaba hablar, y caímos de nuevo
en las copas y en el misterio,
en el sendero que nos trajo aquí pero ya no quiere
devolvernos enteros, ni siquiera en partes iguales.
Simétricas heridas nos surcan las pieles,
el tiempo y las marcas se parecen,
el odio y la luna también,
en su silencio y soledad.
Hemos venido con sueños entre los pliegues,
con cambios que augurabamos en futuros idílicos
y nutridos de bellas parábolas,
hoy nos vemos con las manos raspadas y casi ya
sin poder mirar a los ojos tristes y taciturnos,
entre las tasas de café y los vinos dulces que
ya no nos dibujan aquellos paraísos frenéticos.
Dirás que no hay nada que se termine,
que no hay un sol que no vuelva a amanecernos
cuando el azul de la noche se encierra en cuartos oscuros,
pero sabemos que no existe un dios tan estoico
ni un cielo tan pálido que pueda dejar de ver
que las flueres mueren y que cada instante, por fugaz, es único
y que cada sol es un sol y que cada noche se lleva consigo
imágenes que jamás volverán a ser.
Hoy me miro y te miro y no encuentro las piezas,
no encuentro las ideas que hacían luz en la gloria nocturna,
no encuentro las palabras ni el deseo, no encuentro el rincón
de mi alma que aún no terminaba de caer al vacío,
solo encuentro estas línes y solo lo que ya no queda.
domingo 9 de noviembre de 2008
Apocalipsis
las sombras y los árboles y el fuego y el mundo entero
solo en mis ojos y todo sin moverse, todo sin perderse
en la infinidad del momento, en la quietud del silencio
y en la inmensa bruma de la historia deteniéndose.
Las letras y los siglos, los números, los libros
la muerte y el amor de los ángeles y los animales, todo
se ha encontrado, todo se ha perdido en un instante fugaz
en que el aire hostil ha abierto sus alas y sus puertas,
en que todos somos un dios entero y enfermo, dando sus
primeros pasos.
Hileras impares de pomposos soldados de hielo,
hermosas llamas de fuegos intensos en manos desesperadas,
las colinas y los pastos, el miedo y el amor del mundo, nada veo, solo
la poesía de los tiempos en que fuimos naturaleza, solo el resabio
de nuestros ríos gimiendo nombres de fantasía.
Nada ha quedado en la vigilia por limpiar, nada ha quedado
por ser visitado por los jueces eternos de nuestras miradas,
todo hemos sido y todo podremos volver a ser, cuando otra vez creamos
que el tiempo vuelve, cuando otra vez el agua sea nube y tu y yo
solo seamos extraños amando en mundos diferentes.
